“Mmmm... eso está bien, pero le falta un poco de... no sé... algo de onda”. Parece una frase inocente, pero no lo es.Nos revela que a las diversas tiranías que nos gobiernan a diario (la edad, el peso, el ser feliz) se suma una más, ante la veneración de millones de fieles. La tiranía de la onda.
Nadie sabe bien que és ni donde está, de hecho va cambiando a menudo, pero eso no desalienta a distintos personajes que se convierten en inquisidores de la onda para ir por el mundo calificando o descalificando lo que sea. “¿Un plato de arroz? Ponele una verdurita encima... algo de onda”.
“Ese pantalón está bueno, rompele un poco el dobladillo que va a quedar mejor”. “
Sí, es lindo tu monitor. Tirale un poco de pintura, y dale un martillazo, dale un poco de onda”.
No importa cuantos esfuerzos uno haga, nunca es suficiente. Al buscar la onda perdida se puede caer en situaciones muy tristes, tales como hablar haciéndose el brasilero o el cubano, o yendo a restaurantes excéntricos pagando cuatro veces más por un plato de arroz.
¿Será esta tiranía una moda pasajera? ¿Empeorará en el futuro, obligando a nuestros hijos a caminar con bolsas de Zara en los pies y a aspirar sushi? Por el momento no lo sabemos. Solo podemos sentarnos en un cafe a ver la vida pasar, por supuesto, en
Palermo Hollywood
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